Es una molestia aguda que suele ubicarse entre la parte baja de las costillas y abdomen, no genera mayor complicación, salvo la necesidad de suspender momentáneamente el correr. Ocurre por un déficit de sangre en el tubo digestivo o en respuesta a la acumulación de gases en la misma zona. Por lo general el malestar aparece en personas que realizan ejercicios o esfuerzos físicos a los que no están acostumbrados, o que no tienen una buena condición física.
En los corredores principiantes es común intentar realizar esfuerzos extremos, los cuales podrían ser los causantes del dolor de caballo al irritarse el diafragma. Debido a que este musculo, que separa las cavidades torácicas, tiene forma de bóveda para alojar los pulmones, el corazón y los órganos abdominales, también tiene la función de contraerse o relajarse para que podamos respirar (inhalar y exhalar). Entonces, cuando el diafragma es friccionado o golpeado constantemente por los órganos abdominales durante el ejercicio intenso o que exige gran movilidad, alguna zona del diafragma se irrita, ocasionando dolor.
Causas
Respirar por la boca
Aunque es inevitable tener que respirar por la boca cuando se corren grandes distancias, a un ritmo intenso, o ambos, pero aún no se está acostumbrado a hacerlo por falta de entrenamiento, el estómago y los intestinos se llenan de gas, aumentan de volumen y empujan hacia arriba el hígado, lo cual genera molestias en el músculo interno del tórax y puede ser una de las causas del dolor de caballo.
Comer antes o durante el ejercicio
Tómese en consideración que el sistema digestivo trabaja con lentitud durante la actividad física, pues el flujo sanguíneo se envía preferentemente a los grandes grupos musculares del organismo, por lo que disminuye el flujo sanguíneo a esa zona, además los intestinos permanecen abultados por el alimento en ellos, lo cual favorece la fricción entre los intestinos y el músculo abdominal.
Tomar líquidos, bebidas con gas o muy dulces
El agua carbonatada forma gas y aumenta el volumen de los órganos del aparato digestivo encargados de la digestión, lo cual ocasiona un efecto similar a lo comentado anteriormente.
Cabe señalar que el dolor tan intenso producido se debe a que el diafragma comparte los mismos nervios con algunas zonas aledañas y que, por tanto, el cerebro podría interpretar que se trata de algo mas serio incluso un evento cardiaco.
Prevención
Hasta acostumbrarse a respirar por la boca a la hora de correr intentar controlar la respiración para mejorar el trabajo del diafragma, lo cual implica tratar de hacerlo de manera pausada y profunda desde la nariz.
Mientras no se tenga la costumbre de hacerlo, para lo cual se recomienda realizarlo poco a poco, evitar el consumo de alimentos justo antes o durante la práctica de ejercicio.
Mantener una adecuada hidratación para que la sed durante el entrenamiento sea mínima e, igual que en el punto anterior, ir acostumbrando al organismo a ingerir agua mientras se corre.
Incrementar poco a poco la intensidad y el tiempo de la carrera, ya que solo de esta manera se evitan sobreesfuerzos que, además de generar dolor de caballo, pueden provocar alguna lesión.
Comer con buen margen antes de correr, a veces son necesarias dos o tres horas de anticipación. Además, se sugiere no consumir alimentos ricos en sal, azúcar y grasas, en el caso de las bebidas de preferencia evitar refrescos.
Es conveniente aclarar que el dolor de caballo generalmente se da por la falta de entrenamiento, costumbre o experiencia. Con el tiempo todas las medidas comentadas en torno a este dolor, junto con sus causas deberían ir quedando atrás y desapareciendo paulatinamente con la práctica.
Texto extraído del libro “Saber Correr” de Ricardo Cuellar, publicado en 2018: cap 5. Lesiones y rehabilitación , pag 183-185.
